Posts Tagged: perro

Espera

C/ Mercado. Pamplona.

La riada

C/ Playa de Caparroso. Pamplona.

Rastreo

Paseo del Prado. Madrid.

El paseo de Thor

Playa de la Zurriola. San Sebastián.

Las capas del sueño

Sarriguren. Navarra.

Curiosity

2 de enero de 2010. Playa de la Zurriola. San Sebastián.

No es casualidad que envíen una misión espacial para explorar Marte y se le llame Curiosity. Al final eso es lo que mueve el mundo: las ganas de conocer. Lo de más allá y lo de más aquí. Es un instinto natural que nos viene de serie, damos nuestros primeros pasos guiados casi únicamente por él. Un rasgo que define a los más jóvenes y que está detrás de todo lo que hacen: oler, tocar, observar, rastrear… saber.

Con el tiempo ese impulso se va perdiendo. Tenemos claros nuestros intereses, creemos saber lo suficiente y sospechamos haberlo visto todo. De forma distraída nos establecemos en un territorio que es propiedad exclusiva de los adultos. Por fortuna siempre quedan chalados que, pese a la edad, continúan cuidando y alimentando esa cualidad. Etiquetados como espíritus jóvenes, son sujetos con demasiados kilómetros en sus suelas y, sin embargo, se comportan de manera impropia, con apetito, ingenuidad, vigor y, sobre todo, con curiosidad.

Pues eso, más allá o más aquí. Y lo mejor, no es indispensable remover la arena de Marte para hacer un descubrimiento.

Fukinagashi

12 de agosto de 2008. C/ Dos de Mayo. Pamplona. 

Aquí está mi árbol favorito. Es bastante viejo y siempre ha vivido solo, así que ha tenido mucho tiempo para observar y meditar. Dicen que los árboles son sensibles a lo que sucede a su alrededor y lo guardan en su memoria. De ser así, seguro que este pinus nigra recuerda que hace cinco años, cuando fue tomada la fotografía, estuvo a punto de ser talado. Situado en el jardín que hay junto al Archivo General de Navarra, por entonces en obras, su particular inclinación lo hacía al parecer algo peligroso. Un admirador anónimo que salió en su defensa lo bautizó con un término del arte bonsai, Fukinagashi, que significa “azotado por el viento”: un nombre muy acertado, ya que más que vientos este árbol parece haber resistido huracanes. Afortunadamente, los mismos que habían considerado la tala se lo pensaron mejor y el pino fue finalmente indultado. Y allí sigue, resistiendo, ermitaño, con todo el tiempo para pensar, seguramente en algo que vio al Oeste, porque hacia allí apuntan obsesivamente sus ramas.

En cuanto al perro, cruzó interesado por delante del Fukinagashi robándole el plano y el protagonismo, aprovechando la última luz del día para recortar su desfile con un halo imperial; sabía perfectamente lo que hacía y no dejó de mirar a la cámara hasta cerciorarse de que había sido inmortalizado ante el pino singular. El muy perro…